This website uses cookies so that we can provide you with the best user experience possible. Cookie information is stored in your browser and performs functions such as recognising you when you return to our website and helping our team to understand which sections of the website you find most interesting and useful.

Con esta pregunta comenzaba su clase de Óptica, nuestro profesor de Física I en la Universidad.
Y todos caíamos en la pregunta trampa.
—Una buena cámara, película fotosensible, un buen paisaje, una chica guapa… —Eran las contestaciones más habituales.
—¡No! —gritaba el profesor—. Para una buena fotografía lo que es imprescindible es la luz.
Y quizás le faltó agregar que, además, es necesario un cuerpo que la refracte.
Es cierto, sin luz la fotografía no existiría, ya que se basa en el mismo principio que el ojo humano. La luz rebota sobre un objeto, es captada por la lente de la cámara y el dispositivo la hace incidir en una película o un sensor electrónico que capta la imagen. Pero, además la luz confiere a la fotografía volumen y expresión. A tal punto que ella sola determina en muchas ocasiones la calidad de la fotografía. Esta capacidad plástica de expresión y modelado permite al fotógrafo profesional jugar con efectos increíbles. En ocasiones el resultado puede parecer de post producción cuando en realidad ha sido creado en la toma de la imagen.
Ninguno de los estudiantes de Física I a los que preguntaba el profesor se había puesto a pensar en la etimología de la palabra fotografía o de su prefijo «foto». Si lo hubiesen hecho y, por supuesto supiesen algo de griego, habrían detectado que proviene de phōs= luz.
La luz es una radiación electromagnética, es decir que se propaga a través de ondas. El ojo humano solo es capaz de detectar un determinado rango de longitudes de onda. A ese espectro se le llama «visible» y en el vocabulario normal, simplemente «luz».
Las ondas lumínicas no tienen únicamente amplitud sino también frecuencia. ¿Por qué es importante conocer esto en fotografía? Porque la amplitud de la onda determina la intensidad de la luz y la longitud le da «color». Otro elemento importante para el fotógrafo es el ángulo de Brewster o ángulo de polarización que es el que condiciona la direccionalidad.
A la hora de realizar una sesión de fotografía, el profesional debe tener en mente el dominio que necesita sobre la iluminación. Así puede decidir si realizar las tomas en el exterior o en estudio. En el primer caso su único control radica en elegir las horas del día para aumentar o disminuir intensidad, color y direccionalidad. En el segundo, esos tres parámetros dependerán de su equipo, imaginación y conocimiento.
La luz en la fotografía puede ser una aliada o una enemiga… Depende de cuánto la conozcas.
En JL Photo Studio la luz es nuestra amiga. No solo porque contamos con el mejor equipamiento y estudio propio para las sesiones de fotografía, sino porque nuestros profesionales ¡la conocen muy bien!
JL Photo Estudio es la mejor opción para cubrir las necesidades de imagen de su empresa y para inmortalizar aquellos momentos únicos de tu vida.
visita nuestra web : www.jlphotostudio.eu
Related Posts

La sombra que acecha en tu flash.
Decía un aficionado a la fotografía: «No sé que le pasa a mi flash que, en lugar de disparar luz, dispara...

El señor Foto Fija y una dama llamada making off
Estos dos señores son importantes que no imprescindibles en cualquier producción audiovisual. El señor foto...

Cuando la cámara se apaga.
El trabajo de una producción audiovisual no termina cuando desmontamos el set de grabación. Podríamos decir que...
