This website uses cookies so that we can provide you with the best user experience possible. Cookie information is stored in your browser and performs functions such as recognising you when you return to our website and helping our team to understand which sections of the website you find most interesting and useful.

La producción en la producción audiovisual. O lo que es igual: cuando la cámara abre el ojo
«¡Atención que venimos de publicidad! Tres, dos, uno… ¡En el aire!»
Frases como esta suelen escucharse en un plató de televisión durante la realización de un programa en directo, Se encienden las luces rojas en las puertas del estudio y a partir de allí solo la voz de los presentadores, los aplausos del público (cuando no son grabados) y alguna tos inoportuna… Ningún otro sonido está permitido. Los operadores de cámara llevan pinganillos para seguir las órdenes del asistente de dirección y este a su vez se comunica con el director que suele estar en la sala de control, Todos tienen una copia de lo que se ha programado en la preproducción: las tomas, los cambios de cámara, el orden en que hablarán quienes salen a escena y hasta el tiempo del que dispone cada uno para hacerlo.
En algunos casos de gran formato se dispone de más de un estudio y el presentador debe moverse de uno a otro. Puede que se haya decidido que la cámara lo acompañe por los pasillos o puede que los cambios se hagan en los cortes publicitarios. Aún ese hecho, en apariencia casual, en el que se ve parte del decorado desde la trastienda, está planificado de antemano. La televisión en directo es el caso extremo de una producción audiovisual. No se puede cortar y repetir la toma. Todo lo que sucede sale al aire y es visto por los espectadores. Como mucho, si el problema no puede solucionarse en unos segundos, el presentador tiene la opción de hacer que se vaya a publicidad. No es lo habitual ya que altera toda la estructura publicitaria del programa.
Visto de esta manera podría pensarse que la producción audiovisual de un programa o evento en vivo es estresante.
Sí, es cierto.
Pero es también un reto, un desafío, un deporte de equipo donde se siente la adrenalina correr por las venas.
Y hay personas que se anulan delante de una cámara, pero a las que les gusta…
¡Les apasiona!!!
En este punto usted podría decir, no sin cierta razón, que no todas las producciones audiovisuales deben ser tan trepidantes.
En realidad, el ideal sería que todas fuesen como un directo. ¡Y saliesen bien a la primera!
¿Por qué?
- A ningún director le gusta repetir la misma toma un montón de veces.
- A ningún actor le gusta repetir la misma toma un montón de veces.
- A ningún cámara le gusta repetir la misma toma un montón de veces.
Y no es por capricho. Después de varias tomas de la misma escena se tiende a perder la naturalidad, los operadores bajan la concentración y el director comienza a buscar dónde está el fallo y a cambiar detalles que a veces llevan a otros errores.
Pero, además al costo de grabar otra vez hay que agregarle el tiempo que se pierde en verificar que todo esté correcto: la escenografía, el maquillaje, los peinados… y los costes del personal se disparan. Y, si la producción es en estudio suele ocurrir que se retrasa toda la programación del mismo.
Es decir, la producción audiovisual que se editará luego, aunque un tanto más relajada, debe mantener un ritmo, una disciplina y un profesionalismo al máximo nivel. De lo contrario se transforma en un caos.
Si tiene pensado realizar un spot publicitario o un video corporativo…
¡Consúltenos!
Una Producción audiovisual que asustó a los espectadores.
No era la primera vez que se proyectaba una película. Los hermanos Lumiére ya lo habían hecho el 19 de marzo de 1895 y había llevado el título de «La salida de los obreros de la fábrica Lumiére en Lyon». Sin embargo, «La llegada del tren a la estación de la ciudad», proyectada en diciembre de ese mismo año, es reconocida como la primera película que hizo huir a los espectadores de la sala de proyección. En efecto, las imágenes se veían tan reales que la gente pensó que el tren los arrollaría. Podríamos decir que en ese momento nació la primera producción audiovisual de terror.
Ha pasado mucha agua bajo el puente desde aquel momento y hoy la producción audiovisual cuenta con medios técnicos muy sofisticados y especialistas en todos los pasos que son necesarios para llevarla a cabo. A pesar de que el arribo de los smartphone al mercado ha permitido que casi cualquier persona haga una película, esto no implica que no se necesiten medios técnicos de última generación y personal especializado para que el resultado sea profesional.
Pero ¿qué es una producción audiovisual?
Podríamos definirla de manera genérica como la creación de contenidos para medios audiovisuales de comunicación.
¿Por qué genérica?
Porque en la industria cinematográfica y televisiva el término «producción audiovisual» se utiliza para denominar solo una parte del proceso:
La planificación.
¡Cómo será de importante!
En el ámbito publicitario esta planificación se conoce como preproducción y nos ocuparemos de ella en otro artículo.
Hasta no hace mucho tiempo casi toda la producción audiovisual estaba destinada al cine y la televisión. Con la llegada de plataformas como Youtube, Vimeo, Dayily Motion, Flickr, etc. y la posibilidad creciente de subir vídeos a las redes sociales, el abanico de la producción audiovisual se ha ampliado de manera sustancial. Incluso la producción audiovisual para multimedia y la de animación suelen tomarse como una actividad diferenciada del resto.
Los soportes en los cuales se puede plasmar una producción audiovisual van, hoy día, desde el film a la animación por ordenador pasando por el vídeo tradicional y el digital. Los géneros que abarca son la ficción, el documental, la publicidad y los eventos. Estos últimos pueden ser emitidos en directo o editados. Para cada soporte y género los pasos generales a dar son similares, pero la complejidad varía enormemente. Sin embargo, todas son producciones audiovisuales para las cuales se necesita:
- Inversión de capital (presupuesto)
- La combinación de trabajo especializado y recursos técnicos
- Un plan organizado.
Resulta obvio afirmar que salvo la planificación que debe hacerse al detalle para todos los proyectos, tanto la inversión como el personal especializado y los recursos técnicos variarán de acuerdo a la magnitud de la producción audiovisual.
Para JL Trading cada producción audiovisual es un reto sea de la magnitud que fuere. Contamos con el equipo creativo, técnico y equipamiento para asumir la producción de spots publicitarios, vídeos corporativos, booktrailers, authortrailers y grabación de eventos.
¡Contáctenos!
